Pruebo el agua con la punta de los dedos y retiro el pie de inmediato: el río parece demasiado caliente para entrar. Aun así, decido intentarlo. Poco a poco me sumerjo en esta bañera natural, formada por flujos de lava y ceniza volcánica en las laderas de los volcanes de Chillán. Al relajarme, observo un paisaje irreal, con transiciones abruptas entre desierto volcánico y un paraíso verde. Cerca, varios ríos bajan hacia el valle — cada uno con una temperatura distinta, desde helada hasta casi hirviendo.

Un trekking de dificultad media conduce a las termas desde el centro de esquí Nevados de Chillán. Tras dos o tres horas de caminata, te encuentras casi solo en un valle de cuento, donde puedes pasar el día entero moviéndote de una terma natural a otra, eligiendo la temperatura que más te guste. La experiencia no se compara con las termas “civilizadas”, donde el agua se canaliza en piscinas idénticas. Además, las termas salvajes no se pagan con dinero. La montaña cobra con el cansancio de tus músculos, pero la experiencia vale cada paso.

Chile está lleno de volcanes y fuentes termales naturales, pero el valle de Aguas Calientes, en Chillán, es uno de los recorridos más accesibles para vivir una experiencia completamente salvaje, a 2-3 horas de un resort desarrollado.

El trekking en cifras

País y región: Chile, Región de Ñuble
Distancia y desnivel: 10–12 km, ~1.100 m de desnivel positivo, altitud máxima ~2.400 m
Descripción: Ruta circular desde el sector Termas de Chillán / Las Trancas hasta el Valle de Aguas Calientes. Calcula 6–9 horas en total, incluyendo el tiempo de baño. Tramos empinados, arena volcánica y muy poca sombra. Posibilidad de acampar (camping libre).
Una persona se baña en una poza rocosa del río, bajo las laderas verdes y marrones del valle.
Pozas naturales en el valle volcánico

Dificultad y preparación

El trekking desde Nevados de Chillán hasta las termas de Aguas Calientes conviene planearlo como una jornada completa, o al menos media jornada larga, según tu condición física y las horas de luz. También es ideal para hacerlo con noche en el valle, que funciona muy bien para acampar. Nosotros tardamos unas dos horas y media en la bajada y subida hasta las termas, dos horas remojándonos y otras dos horas para el regreso, a buen ritmo y casi sin paradas.

La mayor parte del recorrido es a cielo abierto, sin sombra. Es imprescindible llevar gorro, mucha agua y protector solar: en días soleados el calor puede ser intenso. Se puede recargar agua en ríos fríos durante el camino: uno cerca de las fumarolas al inicio y otro ya en el valle.

Es fundamental llevar calzado de trekking con buena suela antideslizante, y muy recomendable usar bastones. Hay tramos empinados con arena volcánica compacta y resbaladiza. Nosotros hicimos el recorrido sin bastones, pero los descensos son mucho más cómodos y seguros con ellos.

Más abajo comparto el mapa del recorrido de un usuario de Wikiloc. Después explico cada tramo del camino y mis puntos favoritos para bañarse.

Mapa deWikilocVer ruta en Wikiloc

El recorrido

El sendero comienza un poco más arriba del acceso al centro de esquí Nevados de Chillán, cerca del complejo termal Parque de Aguas Termales. Hay estacionamiento justo al inicio del sendero.

La primera parte del recorrido tiene la subida más exigente, pero transcurre a la sombra del bosque. Es un sendero popular entre ciclistas, así que conviene estar atento: puede aparecer alguien bajando rápido.

Tras 30–40 minutos se llega a las fumarolas: columnas de vapor saliendo del suelo, agua burbujeante con olor a azufre y una gama infinita de tonos amarillos. Aquí se siente con total claridad que estás caminando por las laderas de un volcán activo.

Nevados de Chillán no es un solo volcán, sino un complejo volcánico. Dos cumbres dominan el paisaje, muy próximas entre sí, con una silueta que recuerda a un pequeño Elbrús. Se llaman Volcán Chillán Viejo y Volcán Chillán Nuevo. Y Chillán Nuevo es realmente nuevo: su forma actual se creó hace poco más de un siglo, durante el ciclo eruptivo de 1906–1945.

Estos ciclos de actividad se repiten con bastante frecuencia. Buscando imágenes del volcán anteriores a 1906, encontré dibujos de 1863 y 1875, en ambos con una clara columna de humo saliendo del cráter. Estas ilustraciones forman parte de una colección de paisajes chilenos del Museo Histórico Nacional (páginas 66–67). El libro es interesante mucho más allá de Chillán. Los dibujos no tienen un gran valor artístico, pero su valor histórico es indiscutible. Fue fascinante reconocer lugares que ya conocía y ver cómo se veían hace siglo y medio.

El último ciclo de actividad volcánica ocurrió entre 2016 y 2022, formando nuevos cráteres. En los últimos años, el volcán se mantiene estable, con nivel oficial de alerta verde.

Senderistas junto a fumarolas humeantes y depósitos minerales amarillos, bajo una cresta volcánica.
Fumarolas en las laderas de Nevados de Chillán

Después de las primeras fumarolas, el sendero se divide en dos opciones (más arriba se vuelven a unir). Una va por la cresta del cerro y luego atraviesa hacia la derecha; la otra baja hacia unas segundas fumarolas y sube siguiendo el curso de un río. Prefiero esta última: hay más vegetación, flores y un poco más de frescor gracias al agua.

La vegetación termina y comienza el desierto volcánico. A medida que se gana altura, las vistas sobre el valle de Las Trancas se vuelven cada vez más espectaculares.

Una senderista entre grandes rocas, sobre un amplio valle de montaña y bajo un cielo azul despejado.
Sobre el valle de Las Trancas

Al cruzar el filo, se abre una vista épica hacia los valles vecinos y comienza el descenso. El paisaje se siente completamente salvaje: no se ven pueblos ni pistas de esquí, y en el horizonte aparecen los volcanes Antuco y Sierra Velluda.

Pronto se distingue el valle de Aguas Calientes, atravesado por varios ríos. Aquí chocan dos mundos: un desierto negro y seco de rocas y ceniza, y un paraíso verde y florido a orillas del agua. La frontera entre ambos es tan nítida que parece trazada con regla.

Un sendero estrecho entre vegetación verde y flores, bajo las laderas de Nevados de Chillán parcialmente cubiertas de nieve.
Laderas volcánicas y riberas verdes

Al bajar al valle, ya se pueden elegir los lugares para bañarse: desde arriba se ven claramente las pozas, cascadas y senderos que las conectan. El descenso es empinado y arenoso; los bastones aquí marcan una gran diferencia.

Las termas

En el valle hay opciones para todos los gustos: agua fría, templada y caliente; pozas tranquilas y cascadas que funcionan como hidromasaje. Una vez abajo, se puede caminar en traje de baño probando cada rincón.

Una mujer sobre una roca junto a un arroyo, en un valle verde rodeado de laderas volcánicas.
Explorando el valle de Aguas Calientes

El primer río tras el descenso es frío, ideal para refrescarse después del trekking o antes de iniciar la subida de regreso.

Más adelante aparecen praderas verdes donde suelen acampar quienes pasan la noche. En medio de esa vegetación corre un río templado, con una temperatura perfecta y vistas increíbles. Ni muy caliente ni fría — pasamos allí unos treinta minutos sin querer salir.

Si sigues el sendero unos 5–10 minutos más, llegas a agua realmente caliente. Al principio pensamos que no podríamos entrar, o que acabaríamos hervidos. Pero el cuerpo se adapta poco a poco a temperaturas por encima de 40 °C, y la sensación se vuelve muy agradable. Un bonus inesperado: después de ese baño, el aire exterior se siente fresco incluso en los días más calurosos.

Lo más impresionante es que aquí no hay solo un par de pozas, sino ríos enteros de agua caliente. Aguas Calientes sorprende por su escala y su aislamiento, pese a lo accesible del trekking y la cercanía a uno de los centros de esquí más grandes de Chile.

Una persona se baña en una poza natural entre rocas, en un río con fuertes pendientes del valle al fondo.
Un baño en un río termal salvaje

Mientras descansaba en el agua caliente observando el paisaje, no dejaba de pensar en lo increíble que debe ser este lugar de noche, bajo un cielo negro lleno de estrellas. Ya está decidido: volveré con carpa. Aguas Calientes merece sin duda un lugar destacado en el mapa de Chile como uno de los mejores destinos para trekking romántico.


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