El Calbuco es ese volcán de la Patagonia norte que hizo una erupción épica durante varios días en 2015. Hoy está tranquilo y se puede subir. La dificultad va aumentando a medida que avanzas: si quieres una caminata fácil con vistas a antiguos flujos de lava, al comienzo del parque hay varios miradores. Si quieres llegar a la cumbre, te espera una noche en un muy buen refugio y una subida intensa hasta el cráter y el punto más alto, una roca que se levanta sobre la parte final del volcán.
Ya había venido varias veces solo a caminar por acá, y dos veces con la idea de llegar a la cumbre. La primera no resultó, porque no llevamos cuerda y, sin ella, la seguridad en el último tramo nos pareció bastante dudosa. Hace poco volvimos ya con cuerda, y esta vez salió todo bien: llegamos al cráter y también a la pirámide de la cumbre del Calbuco.
La ruta en números
Distancia y desnivel: 21 km ida y vuelta, 1.600 m de desnivel positivo, altura máxima de unos 2.015 m
Descripción: Ascenso al volcán Calbuco por el sector de Río Blanco. Son unas ocho horas de subida y algo menos de bajada. Lo más cómodo es llegar al refugio el primer día, dormir ahí, subir a la cumbre a la mañana siguiente y después bajar hasta el final. El sendero es empinado en varios tramos y antes de la cumbre hay una sección de roca. La ruta primero cruza bosques lluviosos, después pasa por praderas con arbustos y, más cerca de la parte alta, entra en el terreno volcánico de escoria y piedra suelta.

Dificultad y preparación
Las laderas del Calbuco son un excelente lugar para hacer trekking en distintos niveles. La dificultad va aumentando con la altura. Si quieres una caminata liviana con vistas a flujos de lava solidificada, al comienzo del parque hay varios miradores. Si quieres llegar a la cumbre, te espera una noche en una cabaña acogedora y un cráter impresionante al final de la ruta.
Para subir a la cumbre hay que estar en buena forma física. Aunque el desnivel no parezca tan extremo —1.600 metros—, el sendero es bastante empinado en muchos tramos. En el bosque vas a tener que levantar la pierna muchas veces casi hasta la altura de la cadera, y en la bajada, en esos mismos lugares, vas a terminar saltando. Así que no es un cardio suave de paseo: es un verdadero entrenamiento de fuerza para las piernas.
En cuanto al calzado, definitivamente usa bototos de trekking y no zapatillas. Lleva todas las capas de ropa, sin importar la temporada, porque arriba casi siempre hay viento y hace frío. De equipo, vas a necesitar cuerda, crampones y piolet si vas en una época en que todavía queda nieve en la parte alta. Y, por supuesto, con bastones de trekking tanto la subida como la bajada se vuelven mucho más cómodas.
Abajo comparto la ruta de un usuario de Wikiloc, y después cuento nuestro ascenso con todos los detalles.
Mapa deWikilocVer ruta en Wikiloc
La ruta hasta el refugio
La ruta pasa por la Reserva Nacional Llanquihue. Desde Puerto Montt hasta el estacionamiento son unos 40–50 minutos en auto. También hay buses locales que paran a unos 15 minutos caminando del lugar hasta donde se puede llegar en auto.
El estacionamiento queda justo a la orilla del río, y ahí mismo empieza el sendero. Es mejor cruzar al otro lado en el primer punto cómodo. Hay senderos en ambas orillas, pero de todas formas vas a tener que cruzar el río, y más adelante se vuelve más difícil hacerlo.
De inmediato se ve una cascada alta; algunas personas vienen solo a mirarla. El sendero hacia el parque se mete en el bosque un poco antes de llegar a la cascada. Después viene una subida corta por escalones hasta el punto de CONAF. Ahí hay que detenerse: completar los papeles y escuchar las instrucciones del personal del parque. La entrada al parque y la estadía en el refugio son gratis; solo hay que registrarse.
En verano, la entrada al parque está abierta oficialmente hasta las 16:00, pero si vas al refugio para subir al volcán a la mañana siguiente, lo más probable es que te dejen entrar más tarde. Al menos a nosotros nos dejaron pasar las dos veces. La subida hasta la cabaña toma entre dos y tres horas, y en verano no daban muchas ganas de hacerla con el calor del mediodía. Así que empezamos tranquilamente a las seis de la tarde y llegamos justo al atardecer. De todos modos, al elegir tu hora de salida, considera la temporada, la duración de la luz del día y tu propio ritmo de caminata.

Después del punto de CONAF, el sendero sigue por el bosque, pero pronto se abre hacia el valle del río. El relieve acá es fascinante: el agua corre por cañones caprichosos, tallados en antiguos flujos de lava solidificada. Parece una especie de parque acuático traído desde algún lugar del Jurásico.
Luego el camino vuelve a la selva valdiviana y ya no sale de ella hasta el refugio. Al principio es un sendero casi de parque, pero a medida que gana altura se vuelve más empinado y más salvaje. En un momento me encontré sobre un pequeño puente de madera, tendido sobre un arroyo inclinado. Estaba escondido entre troncos enormes de alerce, musgos, helechos y lianas. La luz jugaba de forma extraña en las gotas de agua, mientras pájaros invisibles cantaban en todos los tonos posibles.
Nunca puedo atravesar estos bosques lluviosos sin quedarme pegada en algún punto random del sendero, mirando la vegetación única que crece por todas partes.
Después empiezan los escalones naturales, casi a la altura de la cadera, y el ánimo contemplativo se vuelve deportivo. Mientras te afirmas de raíces y ramas para no resbalar en el barro, el desnivel se gana rápido. Y, de pronto, entre los árboles aparece el techo rojo del refugio.

El refugio
El refugio del Calbuco es una cabaña nueva y limpia, cubierta con tejuelas de madera al estilo tradicional del sur de Chile. Es un proyecto de Los16, una organización que construye este tipo de shelters en montañas de distintas regiones del país.
Adentro hay ocho espacios para dormir en dos niveles, una mesa con bancas y una ventana panorámica con vista a la quebrada. No hay calefacción, pero la construcción está bien hecha y no tiene rendijas por donde pueda entrar el frío.
Hay agua cerca de la cabaña, pero llegar a ella no es tan simple. Hay que avanzar unos pasos en dirección a la subida al volcán y doblar a la derecha cuando veas un senderito que baja hacia una quebrada grande. Después depende de la temporada: a veces se pueden encontrar pequeños hilos de agua en el cauce casi seco, no muy lejos; otras veces hay que subir hasta la vegetación que cuelga del barranco, desde donde cae agua en gotas, y recogerla ahí.

Del refugio a la cumbre
Al amanecer llega el momento de salir hacia la cumbre, dejando en el refugio las cosas que no vas a necesitar arriba. Conviene partir realmente temprano: en verano, para evitar el calor en las zonas expuestas; en invierno, para alcanzar a hacer la ruta dentro de las pocas horas de luz.
Casi de inmediato hay que trepar por un tramo rocoso y empinado que te hace recordar con cariño el bosque antes del refugio. No es nada imposible, pero el comienzo del sendero es deportivo, igual que lo que viene después.
El bosque da paso a arbustos bajos y pastos. Esta parte del trail es muy bonita: ya se abren las vistas, pero la vegetación todavía no desaparece.

Poco a poco, el verde bajo los pies se acaba y empieza el paisaje volcánico clásico: un desierto de escoria negra y piedras porosas. El sendero serpentea por una ladera bastante monótona. Está bien marcado y no se pierde de vista, algo que suele pasar en este tipo de terreno.

De a poco se acerca una pared de roca, y uno empieza a calcular qué se supone que hay que hacer con ella. Desde lejos, normalmente parece que las rocas forman escalones y que subir de frente no debería ser tan difícil.

Pero cuando el sendero llega a la pared, la mirada sube y sube, y no logra encontrar una línea realmente simple para trepar.

La primera vez llegamos solo hasta ahí. Dimos vueltas abajo buscando una posible línea de subida, subimos un poco, tocamos esa pared de piedra y al final decidimos que no valía la pena arriesgarse. Mejor volver otra vez con cuerda.
Si lo miras desde la lógica de la escalada, la pared no es difícil. Pero una cosa es subir sin seguro, y otra muy distinta es bajar sin cuerda. Para alguien con algo de experiencia en escalada, trepar por ahí no debería ser un gran problema; pero sin experiencia se vuelve bastante incómodo e inseguro.

La segunda vez, ya con cuerda, caminamos de nuevo a lo largo de la roca y decidimos que bajaríamos por ahí con cuerda, pero que subiríamos por otro lado.
En la foto de abajo se ve la vista desde arriba. Al bajar por el sendero desde la cumbre, es fácil encontrar un anillo metálico para pasar la cuerda. A mitad de la bajada hay otra estación. A nosotros la cuerda nos alcanzó casi hasta el final. La parte de abajo ya no es difícil, y la hicimos sin seguro.

Pero volvamos a la subida. La segunda opción va por un canalón que rodea esa pared de roca. Ahí el sendero ya no se lee tan claramente, pero la ruta en sí es lógica. Desde la pared hay que hacer una travesía hacia la derecha, llegar al canalón y desde ahí subir directo hacia la cumbre.
La travesía cruza una ladera bastante empinada y en algunas partes puede estar con hielo, así que hay que ir con cuidado y elegir bien la línea.
En el canalón la nieve se mantiene durante mucho tiempo, y en la mayoría de los meses del año vas a necesitar crampones. La segunda vez los llevábamos, así que pasamos ese tramo cómodamente, dejando detrás de nosotros una línea en zigzag.

La subida por el canalón nevado toma alrededor de media hora y te deja en la zona del cráter y la cumbre. Ahí puedes caminar por el borde del cráter, mirar los lagos, pueblos y volcanes de alrededor, y, si el clima acompaña, hacer una pausa para comer algo con esa vista increíble.

Pero esa todavía no es la cumbre exacta. El punto más alto de la montaña está en la “pirámide”: una pequeña roca que sobresale de la escoria volcánica. Es ahí donde tienes que subir si quieres tener derecho a decir que llegaste a la cumbre del Calbuco.
Si subiste por el lado de la pared de roca, el sendero llega al lado de la pirámide más cómodo para trepar. Si subiste por el canalón, conviene rodearla por la derecha y buscar un punto fácil para subir.

Dónde pasar después del ascenso
Si empiezas temprano y caminas rápido, después de bajar todavía puede quedar tiempo para pasar por algún lugar con agua y sacarse el cansancio en agua fría.
El lugar más obvio es el Lago Chapo.
También hay un lugar secreto que nos mostró un local que conocimos en el refugio. Es un spot literalmente bajo un puente, pero desde el camino cuesta darse cuenta de lo increíble que es. Son cañones angostos y profundos en el río, con pequeñas cascadas, rocas desde las que se puede saltar al agua e incluso una playita de arena.
Después de llegar con éxito a la cumbre, compramos cerveza y helado para la recuperación y fuimos a revisar la ubicación que nos había recomendado el local. Ahí nos quedamos hasta el final del día, alternando entre tirarnos al río y calentarnos sobre las piedras calientes.
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